Ser Productiva

7 grandes enemigos de la productividad

Los enemigos de la productividad corresponden a esas realidades que nos inducen a perder tiempo o esfuerzo sin ninguna necesidad. Vale la pena identificarlos y modificarlos para que dejen de ser factores que nos desgastan.

Los enemigos de la productividad son todos aquellos factores que te llevan a gastar más tiempo del necesario para realizar una determinada tarea en el trabajo. También tienen que ver con las circunstancias que te inducen a invertir más recursos y esfuerzos para lograr un objetivo laboral.

Ser productivo es algo que beneficia tanto al trabajador, como a la organización. Para el trabajador es importante, ya que esto significa un ahorro de su energía. Para la organización supone el cumplimiento de metas, sin pérdidas innecesarias de recursos.

Sin embargo, no siempre logramos ser productivos, sin saber exactamente por qué. La respuesta puede estar en uno de esos enemigos de la productividad, que muchas veces pasan desapercibidos, pero ejercen un gran efecto en nuestra labor. ¿Cuáles son? ¿De qué manera nos afectan? Es lo que veremos enseguida.

La complejidad es tu enemigo. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es mantener las cosas simples”.

-Richard Branson-



1. Motivación

La falta de motivación es uno de los grandes enemigos de la productividad. Cuando no tienes interés en lo que haces ni sientes que sea un aporte a tu vida, tampoco te comprometes. En otras palabras, no pones lo mejor de ti para que todo se haga con la mayor eficacia.

A veces esto sucede porque la organización no ofrece suficientes incentivos. En otras ocasiones obedece a que hay dificultades personales que erosionan motivación. En ambos casos es un tema a examinar para corregir lo corregible.

2. Falta de organización

El orden es fundamental para ahorrar tiempo. No es sensato dedicarle 40 minutos a buscar un archivo o un papel que no sabes dónde está, de ahí que la organización sea un elemento imprescindible.

Para que exista, tiene que haber orden físico y mental. El orden físico es eso: organización de los elementos materiales con los que trabajas; el orden mental se consigue con la planificación de las tareas y las actividades. A veces 15 minutos de planificación te evitan dos horas perdidas por desorden.

3. Falta de comunicación

Lo ideal es que haya una comunicación abierta, clara y respetuosa. Si una persona siente que no puede exponer sus ideas o iniciativas, seguramente también se sentirá desmotivada. Así mismo, cuando todo se habla “por debajo de la mesa”, el ambiente general será de tensión y también desmotivará.

La comunicación franca y respetuosa, por el contrario, contribuye a que nos sintamos más implicados y comprometidos con nuestro trabajo. También facilita las relaciones entre quienes componen la organización y otorga mayor sentido de pertenencia. Por lo tanto, mayor compromiso.

4. Mal clima laboral, uno de los enemigos de la productividad

El clima laboral comprende todo el entorno físico, así como las relaciones entre los miembros de la organización y las jerarquías de poder. Cuando es positivo, la motivación se contagia, así como las actitudes constructivas y las buenas relaciones.

Un mal clima laboral, en cambio, contagia el desinterés, la pereza mental y la falta de compromiso. Para que haya una buena atmósfera, se requiere que cada uno ponga de su parte y que el estado de las instalaciones acompañen.

5. Horarios excesivos

El exceso de trabajo es uno de los grandes enemigos de la productividad. Hay quienes piensan que entre más horas se le dediquen a una labor, mejores resultados se obtendrán. La realidad demuestra que puede ocurrir exactamente lo contrario.

Las largas jornadas conducen a la fatiga y esta, a su vez, disminuye notoriamente la productividad. Tanto el cuerpo como la mente necesitan pausas y descanso para recuperar su plena capacidad. De lo contrario, nos volvemos lentos, torpes y los errores se reproducen.

6. Mala relación con el jefe

Un mal jefe es una pesadilla que la mayoría de nosotros ha vivido alguna vez. A veces es mal jefe porque se comporta como un tirano, emite órdenes contradictorias y anda a la caza de los errores. Otras veces sucede lo contrario: el jefe es un ausente que nunca tiene respuestas para nada.

La principal diferencia entre un líder y un jefe es que el primero inspira, mientras que el segundo ordena. Obviamente, quien inspira, motiva y compromete. En cambio, quien ordena, solo impone, lo cual lleva a la obediencia pasiva. Esto no contribuye a hacernos más productivos.

7. Redes sociales

Las redes sociales se han convertido en uno de los grandes enemigos de la productividad, porque interrumpen y quitan tiempo valioso. Lo peor es que la mayoría de estas interrupciones y de estas pérdidas de tiempo finalmente no te traen mayor beneficio.

Nos habituamos a estar pendientes de cualquier notificación, por irrelevante que sea, y hacemos una pausa en el trabajo para atender a ella. La ciencia estima que podemos tardar hasta 23 minutos en retomar el hilo de lo que estábamos haciendo.

Es importante hacer una reflexión sobre esos factores que pueden estar incidiendo en nuestra productividad. Se trata de puntos que realmente son fáciles de modificar y que nos hacen mucho más productivos y eficientes. Vale la pena tenerlos en cuenta y darles un giro si es necesario.

Edith Sánchez

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