Telesecretarias

Cómo reinventarte como asistente y empezar a trabajar en equipos knowmadas

“El 70% de los niños que hoy van a la guardería trabajarán en profesiones que aún no se han inventado“.

Lo mejor es que los que fuimos hace mucho al colegio, ya estamos disfrutando de trabajos que hace muy poco no existían, por ejemplo, la asistencia virtual. ¿No es asombroso como la realidad crea nuevas posibilidades realmente sorprendentes desde el prisma del pasado?

La novedad, en un mundo globalizado e hiperconectado, es que ahora los cambios suceden tan rápido que el pasado es “antes de ayer”. De esta manera, el año que viene puede existir una oportunidad profesional, conectada con tus talentos y habilidades, que ahora mismo ni conoces.

O puede que ya exista y no estés al tanto. Justo lo que me sucedió a mí hace apenas 2 años.

El “futuro” llegó a mi presente por sorpresa y me pilló trabajando en algo totalmente distinto.

Desde entonces, son muchas las cosas que han cambiado.

He pasado de tener un proyecto con una temática que me encantaba pero no me daba de comer, a tener una nueva profesión con mucha demanda y crear mi propia escuela de asistentes virtuales.

Lo mejor es que después de mucho tiempo y muchas vueltas, he conseguido que en este nuevo proyecto perviva la esencia y temática del anterior (el autoconocimiento). Y esto me ha permitido encontrar ese justo punto de equilibrio que buscaba desde hace mucho.

Algo que demanda el mercado y con buenas perspectivas de rentabilizar, aderezado con aquello que te apasiona (tu esencia y personalidad); puede ser la receta perfecta para un emprendimiento con sentido.

Puede que tú te encuentres en una situación similar a la mía y hayas escuchado hablar del perfil de asistente virtual, pero no se te haya ocurrido pensar que puedas dedicarte a ello. O quizás si te lo habías planteado, pero no sabes ni por dónde empezar.

En ambos casos te invito a acompañarme. Voy a contarte cuál ha sido el camino que recorrido hasta llegar hasta aquí y como tú también puedes conseguirlo.

 

Paso 1: ¿puedo ser asistente virtual?

Todo debe empezar contigo mismo mirándote al espejo y preguntándote con honestidad: ¿quiero trabajar como asistente?

A veces, nos dejamos llevar por el entusiasmo de algo y con esa inercia comenzamos a “hacer” sin parar.

Como a mí ya me ha pasado, ahora no concibo iniciar un nuevo proyecto o tomar una decisión por pequeña que sea sin escucharme antes. Así que mírate al espejo, sal a pasear, escribe en tu libreta o háblalo con un amigo tomando café y observa cómo te sientes al contarlo.

Reflexionarlo desde un estado introspectivo te ayudará a dar pasos más conectados con tu propósito.

Para ello puedes hacer muchos ejercicios, libreta en mano:

  • Haz balance de tu vida laboral anotando en un papel momentos claves (de todo tipo) que hayas vivido en tus trabajos y que te hayan marcado especialmente.
  • Haz una lista con tus habilidades y talentos, los de ahora y los que tenías de pequeño que quizás estén “dormidos”.
  • Relaciona tu formación y experiencias laborales anteriores, con los requisitos que se demandan en el nuevo paradigma digital.
  • Pregunta a otros cómo te ven. Simplemente, pidiéndoles en un mensaje privado (que puedes enviar a todos a la vez), que te definan con 3 adjetivos ya que te lo han pedido en un curso que estás haciendo.
  • Plantéate qué harías si el dinero no fuera un problema o si tuvieras todo el tiempo del mundo.

Sé que ninguno de estos ejercicios son novedad y que ya se han propuesto muchas veces. Pero, ¿alguna vez te has parado a hacerlos de verdad y a analizarlos para aplicarlos en tu emprendimiento?

Y si lo hiciste pero ya hace mucho, es el momento de volver a ponerte frente al papel para revisar dónde te encuentras ahora.

Una vez cumplido este paso, puede que aún no sepas muy bien cómo interpretarlo o darle una salida práctica. Si aún te sigues preguntando cuál es tu propósito o si esto es para ti, no pasa nada.

Sigue aplicando el resto de pasos que verás en este post, pero ten esa libreta muy a mano y quédate con esta idea:

Trabajar solo la parte práctica de cualquier temática no te servirá de mucho si en paralelo no te paras a conocerte a ti mismo y descubrir quién eres y qué quieres.

Las maneras de descubrirlo son infinitas. En mi caso, lo averigué dejando todo lo que había construido durante 3 años para adentrarme en un mundo totalmente nuevo para mí.

Aproveché la oportunidad de aprender mientras tomaba acción y realice ese trabajo reflexivo que te propongo, en paralelo.

¿Mereció la pena?

¡Por supuesto!

Fue fácil. ¡En absoluto!

Paso 2: ¿qué es exactamente ser asistente virtual?

Mi contacto con la asistencia virtual comenzó en febrero de 2017 con un: “¡Hola Mamen!  ¿Te interesa?”.

Después de lanzarme esta pregunta, Antonio G. me pasó el enlace a una oferta que había publicado en un foro de Lifestyle al Cuadrado  para encontrar un “guardaespaldas” para su proyecto.

Si en estos momentos no tienes ni idea de qué es ser asistente virtual, debo decirte que esto no es en absoluto un problema. La mayoría de personas aún no lo saben. Yo tampoco lo sabía por entonces.

Quizás te ayuden un poco estas ideas:

  • Los emprendedores digitales necesitan formar equipos para subsistir.
  • Cada vez más personas crean negocios en Internet basados en sus conocimientos y precisan de ayuda para seguir creciendo.
  • A la vez, cada vez más personas se cansan de trabajos convencionales de oficina en los que otros deciden sus tareas y horarios.
  • Puede que haya un knowmada buscándote en este momento que te permita desarrollar un trabajo mucho más conectado con tu actual manera de pensar y propósito vital.
  • Ser asistente virtual tiene que ver con ayudar a otros a sentirse menos estresados con las tareas diarias de su negocio digital pero, a la vez, es mucho más que eso.

Justo eso le pasaba a Antonio G. cuando me incorporé a su equipo.

El proyecto crecía, la bandeja de entrada echaba humo y las tareas se acumulaban. Es imposible que por muy capaz y enérgico que sea una persona, pueda afrontar todas las áreas y asuntos que cada día exigen los negocios digitales.

Solo los que hemos experimentado eso desde dentro, podemos hacernos una idea de lo estresante que puede llegar a ser el emprendimiento si no nos ponemos límites.

Antonio G. decidió que no moriría de éxito y se puso en marcha para delegar ciertas tareas que ya le pesaban y le impedían avanzar en otros aspectos importantes.

Yo sabía que mi misión sería echarle una mano con el correo electrónico y con la difusión de contenido en redes sociales. Sin embargo, tendrían que pasar muchos meses y muchas experiencias a su lado, para que en mi cabeza todo se pusiera en orden.

Hasta entonces no comprendí realmente la importancia del papel del asistente virtual en el nuevo paradigma laboral.

Pasé mucho tiempo trabajando como asistente sin entender del todo que lo que hacía era, en realidad, una nueva profesión con sus particularidades propias, alejadas de tópicos y etiquetas del pasado.

Comparto contigo algunas ideas para profundizar en este concepto.

Ser asistente virtual en un equipo knowmada, desde mi punto de vista:

  1. No es ser alguien multitarea ni un perfil apagafuegos que está para hacer cualquier cosa.
  2.  Tiene que ver con conectar con una nueva manera de trabajar y vivir, alejada de patrones del viejo paradigma.
  3. No implica empezar desde cero. En esta reinvención puedes aprovechar tus talentos y habilidades del pasado.
  4. Es una buena posibilidad para “reciclarte” incorporarte a un nuevo mercado laboral de creciente demanda.

No es solo lo que haces, sino cómo lo haces.

 

Paso 3: especialización y foco para un emprendimiento con equilibrio

Un asistente virtual debe saber un poco de todo y necesita estar al día en diversas áreas relacionadas con los negocios digitales. También necesita trabajar sus creencias limitantes para progresar y adaptarlas a la mentalidad knowmada.

Pero, desde mi punto de vista, ante todo necesita tener claro desde el primer momento lo siguiente: reinventarte como asistente virtual con equilibrio implica aprender a decir no desde el principio.

Si dices que sí a todo, puedes descubrirte haciendo tareas en demasiadas áreas, volviéndote loco y con serios problemas para gestionar tu tiempo.

Fíjate todas las áreas en que puede trabajar un asistente virtual:

  •  Soporte y atención a la comunidad a través del correo.
  • Gestión y dinamización de comunidades en grupos de Facebook.
  • Publicación y programación de contenido en redes sociales.
  • Gestión de campañas de pago en redes sociales.
  • Facturación, creación de informes de ingresos mensuales, etc.
  • Redacción de posts, newsletter, páginas, proyectos, etc.
  • Diseño de imágenes, banners, presentaciones, etc.
  • Edición de podcast y vídeos.
  • Medición y analítica de datos.
  • Soporte en webinars y cursos.
  • Análisis de feedback de lectores y clientes.
  • Gestión de campañas de afiliados.
  • Gestión de equipos knowmadas.
  • Tareas técnicas cómo configurar autoresponder y herramientas.

Como verás es complicado hacer todo esto bien, disfrutándolo y manteniendo un equilibrio entre tu trabajo y tu vida. Por eso, soy tan defensora de la especialización.

Pero además también es positivo para la otra parte, ya que se asegura el crear equipos cuyos miembros son los mejores y los que más disfrutan en su área.

Así que, si ya has decidido que vas a adentrarte en el nuevo ecosistema laboral como asistente en equipos knowmadas, te conviene ir reflexionando sobre esto:

  1. ¿En qué especialidad de las mencionadas crees que te sentirás más cómodo?
  2. ¿Qué área va más en consonancia con tus habilidades, talentos y filosofía de vida?

Puede que descubras esto desde el principio o que necesites un poco más de tiempo o de experiencia laboral para decidirte por la especialización como asistente virtual que más encaje contigo.

Permítete explorar. Quizás, una vez más, te descubras topandome con lo inesperado.

En mi caso, gracias a mi trabajo con Antonio, Álvaro López o Lucía Terol, descubrí que lo que más me gustaba era dar soporte a sus comunidades. Yo no tenía experiencia con el concepto clásico de atención al cliente en ningún sitio, pero me encantaba escuchar y empatizar con la gente.

Por ello, terminé disfrutando muchísimo más de lo que pensaba atendiendo a clientes, lectores y colaboradores a través del correo electrónico y los grupos de Facebook.

Cuando más lo hacía, más segura me sentía y esto alimentaba que me gustara cada vez más.

Pero para llegar a esto, tuve que pasar por un largo trabajo de formación, introspección personal y ponerme frente a frente con mis miedos y carencias.

Te lo cuento en el siguiente paso. 😉

 

Paso 4: los errores que tú puedes evitar

Cuando escribimos en presente, corremos siempre el riesgo de endulzar el pasado. O dicho de otra manera, una vez te vas acercando a tus objetivos, es fácil ensalzar lo bueno y olvidar lo negativo.

Sin embargo, procuro esforzarme cada día por mantener presente esa objetividad, ya que no quiero presentar una visión idílica del emprendimiento y del perfil de asistente virtual.

Como todo en la vida hay pros y contras.

Vamos a ser claros: llegar hasta aquí me ha costado mucho. Casi preferiría que lo que me hubiera costado fuera dinero, pero lo cierto es que me costó mucho más tiempo. Y para mí, el tiempo es un bien mucho más preciado que el dinero.

Para llegar al punto en que ahora me encuentro tuve que hacer muchas cosas que conllevaron mucho tiempo.

  1. Trabajar varios años como periodista, la mayor parte del tiempo, en trabajos que no me llenaban.
  2. Diseñar un Plan B mientras pensaba la mejor manera de desligarme de esos trabajos que me impedían desarrollar mi potencial.
  3. Emprender en un negocio digital que no funcionó, en el que puse cuerpo y alma y que mantuve más de 4 años abierto.
  4. Dejar progresivamente ese emprendimiento y trabajar otros dos años como asistente virtual.

Pero esta pequeña lista de 4 puntos esconde detrás:

  • Mucho tiempo delante de la pantalla.
  • Muchos momentos de incertidumbre.
  • Decenas de creencias cuestionadas.
  • Momentos de crisis.
  • Reinvención externa e interna.
  • Etc, etc, etc.

Seguramente, si el camino hubiera sido más corto y sencillo, hoy en día no tendría la empatía suficiente como para conectar con mis clientes. Y posiblemente valoraría menos haber encontrado por fin mi receta de emprendimiento ideal.

Sé que los ritmos han sido los que han sido y que cada etapa ha traído para mí enormes aprendizajes pero, lógicamente, deseo que tú encuentres ese punto de equilibrio mucho antes que yo.

Por eso, quiero compartir contigo esos errores que hoy en día he conseguido subsanar con éxito.

 

Error nº1: creer que no puedes y, por tanto, no poder

No importa lo mucho que te esfuerces, sino trabajas la autoconfianza puedes sentarte a esperar.

En mi caso, la paciencia es algo que me sobra. Quizás, por eso tardé tanto tiempo en valorarme y los progresos no llegaban. Puedes ser la persona mejor formada del mundo que si no paras esa vocecilla interna que te boicotea, el camino va a ser largo.

Tú mismo ralentizarás ese camino convirtiéndote en tu mayor obstáculo. Y lo más probable es que no te des ni cuenta.

Hubo un día en el que Antonio, justo antes de salir de viaje a Nepal (dejándome a cargo del proyecto), me dijo que confiaba en mí y que todo iba a ir bien.

En ese momento algo hizo clic dentro de mí.

Sinceramente, creo que si hubiera seguido mi camino de emprendimiento en solitario, sin hacer esta parada en equipo, esto me hubiera costado mucho más.

Mi recomendación es que empieces ya a trabajar en esta área, desde hoy mismo. Confía, confía y confía. Y después, ¡confía!

Si no te sale, finge que confías en ti pero deja ya de dar vueltas a lo mismo o te quedarás anclado en un concepto equivocado de ti.

 

Error nº 2: no comunicarte con asertividad

Esto es importante para todo en la vida pero, trabajando a distancia y cuando hablamos de procesos de delegación, se convierte en algo vital. En mi caso, no siempre supe expresarme con asertividad. Y no porque no se dieran las mejores condiciones para ello, al contrario.

Lo que sucedía es que llegue a este trabajo cargando aún un fuerte sentimiento de complacer a todo el mundo.

Ese sentimiento me llevó a creer que lo importante era no decepcionar por encima de cualquier cosa. Por eso es importante que tengas claro que tu trabajo como asistente virtual solo funcionará si te comunicas de manera efectiva con tus clientes.

Mi experiencia son tres meses de comunicación no efectiva (por mi parte) frente a 13 meses en que sí lo hice. Y eso marcó toda la diferencia.

Antonio G. y yo acordamos un “pacto de sinceridad” que respetamos hasta el final. Esto nos permitió comunicar todo, con honestidad, confianza y mucho respeto. Ten en cuenta este aspecto desde el principio y orienta a tu cliente en esta temática.

 

Error nº 3: no organizarte bien. Tu plan de calma interior

Si quieres ser asistente virtual no habrá nada más vital (además de trabajar tus creencias limitantes), que trabajar en tu capacidad organizativa.

Cuando empecé a trabajar como asistente no era precisamente un ejemplo de orden: trabajaba sin un sistema, improvisando y dejándome llevar por aquellas tareas que más me gustaban, procrastinando las otras, una y otra vez.

Y es que, evidentemente, en Inteligencia Viajera no había otra opción: organizarse o morir.

Dado que esta no era mi mayor habilidad pero, por otro lado, era vital para desempeñar bien mi trabajo, tuve que ponerme las pilas para mejorar rápido. Y, de nuevo, una vez más conseguí acelerar un proceso que en solitario hubiera seguido posponiendo.

Cambiar hábitos es algo que lleva tiempo.

Tendrás que armarte de paciencia pero, en realidad, con un poco de ayuda y algunas acciones, pronto puedes empezar a notar cambios. Sin organización, trabajar en un perfil como el de la asistencia, se convierte en algo muy estresante y casi imposible.

 

Error nº 4. Posponer lo inevitable: el miedo a la fiscalidad

Este es uno de mis más grandes errores. Durante mucho tiempo he arrastrado creencias muy limitantes sobre ese momento de dar el paso para legalizar mi situación (te recomiendo que eches un ojo a este post sobre contabilidad para autónomos). 

Durante gran parte de mi pasado emprendedor busqué fórmulas alternativas que me permitían facturar sin tener que hacer frente a una cantidad de dinero que aún “no podía” generar.

Es muy probable que sea tu caso si comienzas trabajando como asistente pocas horas o si no dispones de colchón económico o de otra fuente de ingresos. En todos estos casos te dirás a ti mismo: “no puedo ser autónomo porque haré el tonto y pagaré más de lo que cobro”.

Entonces te conformarás con:

  • Emprender a medias.
  • Trabajar a medias.
  • Vivir a medias.
  • Arriesgar a medias.

Tener un pie en un lado y otro pie en otro, no es la mejor manera de centrarte y reinventarte con la suficiente atención y confianza.

Aquí hay algo claro: si no hay colchón económico, no está entrando dinero por ningún lado y no encuentras un trabajo como asistente que supere en ingresos lo que pagarás como autónomo, no tiene sentido dar ahora el paso.

Ahora bien, esto no significa nada. Lo único que implica es esperar un poco más.

No hagas como yo y deja de limitarte: toma una libreta y crea ahora mismo un plan que incluya la respuesta a estas pregunta:

¿Qué puedo hacer para generar un pequeña colchón económico que me permita empezar mi andadura como asistente cuanto antes?

Posibles respuestas:

  1. Seguir trabajando unos meses más en ese trabajo que ya no te llena nada pero que ahora ves desde una nueva perspectiva porque sabes que es temporal.
  2. Si es el caso y no te incomoda esta opción, hablar con familiares para ver si pueden apoyarte unos meses.
  3. Crear un plan de ahorro y comenzar a estudiar sobre educación financiera desde ya.
  4. Buscar un trabajo a media jornada o en horas sueltas que no exija una descarga mental excesiva y te permita tener tiempo para ir formándote como asistente.
  5. Buscar opciones como la tarifa plana de autónomos durante un año.

Esta son solo algunas ideas. Si realmente quieres reinventarte podrás hacerlo, antes o después.

Me ha costado mucho entender que hasta que no diera el paso de darme de alta como autónoma, no iba a poder desarrollar del todo mi potencial. Sin darte cuenta, este límite legal te hace tener miedo a la visibilidad y a trabajar en pequeño.

Y cuando das el paso, el cambio a nivel de mindset es increíble.

La mejor manera de perder el miedo a la legalidad es informarte:

  • Averiguar cuánto dinero te costará exactamente dar el paso.
  • Consultar a un asesor.
  • Preguntar a otros compañeros asistentes.

En definitiva, poner todas las cartas sobre la mesa. Deja que el miedo se escape por la ventana. Nada en la vida es seguro pero no puedes mantenerte para siempre en un limbo por ello.

 

Error nº 5: valorarte a la baja

Por supuesto, una recomendación imprescindible para poder vivir de la asistencia virtual (dado que hablamos de servicios y no de productos escalables) es que te valores.

Cuando estés ante la pantalla generarás dinero. Cuando te levantes, dejarás de generarlo.

Por ello, tus tarifas deben ser suficientes y justas desde el principio.

Mi experiencia propia y la de muchas otras personas con las que he hablado es que, casi siempre, la tendencia es a cobrar una tarifa insuficiente y a trabajar más horas de las acordadas.

En ocasiones ni los propios clientes saben que esto sucede porque el asistente no ha sabido comunicar la situación con claridad, por esta falta de confianza en sí mismo.

Pensamos: “ya cobraré más o ya trabajaré menos cuando sea mejor, cuando aprenda más o cuando domine también esta otra herramienta”.

No te engañes a ti mismo, siempre habrá cosas nuevas que aprender y aún más en este mundo. Siempre podrás ser mejor en algo; pero nadie pretende que seas perfecto, menos aún si eso va a conllevar que trabajes agobiado. Esto no es bueno para ti ni para tus clientes.

No quieres reinventarte para tener problemas de tiempo y dinero o para trabajar con presión y estrés. Para hacer eso, es mejor quedarse en un trabajo convencional.

Así que, mucho cuidado desde el principio con:

  • Valorarte a la baja.
  • No hacer una buena estimación de las horas que te llevarán tus tareas.
  • Evitar comunicarte con honestidad con tu cliente escudándote en “aún no soy suficiente”.

Esas excusas se pueden alargar para siempre y salirte caras: a ti y a tu equipo.

 

Error nº 6: el exceso de entusiasmo

Si estás a punto de adentrarte en algún tipo de emprendimiento, incluyendo ser asistente virtual, intenta tener claro desde el principio que tendrás que esforzarte por mantener un equilibrio.

Hemos sido muchos los que, totalmente volcados y entusiasmados por nuestros proyectos o los proyectos del equipo para el que trabajamos, nos hemos olvidado de aspectos importantes.

Y cuando digo aspectos importantes, me refiero a cuerpo, mente y relaciones.

Diseñar tu propio trabajo en el nuevo paradigma laboral, con la libertad y responsabilidad que eso conlleva… engancha y ¡mucho! Si además es algo que te gusta, hay un riesgo importante de emplear toda la energía en ello y perder la perspectiva.

Mi recomendación es que midas tus fuerzas y las equilibres entre los distintos aspectos de tu vida.

Alimentarse bien, moverse, mantenerte motivado, disfrutar de tiempo de ocio para nosotros mismos y el resto y, a la vez, diseñar una nueva etapa en Internet, a menudo, se presenta como todo un reto. ¡Y lo es!

Sin embargo, si tienes claro desde el principio que aunque durante un periodo de tiempo la balanza se incline hacia tu emprendimiento, esto será algo limitado en el tiempo, no habrá problemas.

La desintoxicación digital, el ejercicio y el desarrollo de hábitos relacionados con todo esto es un tema que debes priorizar desde el principio, aunque sea introduciendo pequeños cambios muy poco a poco. No cometas el  error de dejarlo como una cuestión menor y empieza ya a diseñar esas acciones que van a compensar tus horas ante la pantalla.

 

Paso 5: ¿estás decidido a reinventarte como asistente virtual?

Haciendo un poco de balance de este post hasta el momento, si lo has leído con calma ahora ya tienes más claro que:

  1. Antes de toda reinvención conviene parar a hacer algunas preguntas.
  2. Es interesante empezar a formarte, derribar creencias y generar hábitos en torno a aspectos transversales como: la organización y el equilibrio, tus bloqueos en torno al dinero y la fiscalidad, el concepto sobre ti mismo y tu autoconfianza.
  3. Hay muchas tareas posibles a desempeñar por un asistente virtual.
  4. Tiene sentido tener una idea general de todas, pero especializarte y poner foco en la que más conecte con tus  habilidades y gustos.
  5. Una vez detectada esa especialización debes profundizar en ella.

¿Cómo hacerlo? Aquí van algunas claves.

A. Pasos para especializarte

  • Haz un listado de formaciones, habilidades, talentos y recursos ya integrados dentro de ti, relacionados con ese área que has elegido.
  • Detecta tus carencias y define de un modo claro y conciso que necesitas para formarte más en ese área.
  • Haz un listado de las tareas y subtareas que pueden estar dentro de la misma.
  • Crea listas de control con el paso a paso para desmenuzar aún más tus acciones.
  • Entra en contacto con comunidades de asistentes y descubre qué se está haciendo. Escucha y pide consejo a otros asistentes dentro de tu especialidad.
  • Explora sobre aquellos proyectos knowmadas que te fascinan y piensa que podrías aportar tú a ellos, investiga sobre sus procesos de delegación.
  • Pregúntate si además de especializarte en un área deseas especializarte en un tema, por ejemplo: asistente virtual de blogs de desarrollo personal.

También te recomiendo que te leas este post sobre cómo encontrar tu talento de Álvaro López.

 

B. ¿En qué orden trabajar todo esto?

Ahora tienes un montón de trabajo por delante para ir diseñando tu nuevo perfil laboral en el ecosistema knowmada. Te invito a empezar a practicar ya el tema de la organización para crear un plan.

Si empiezas a hacerlo todo a la vez, sin orden ni control, vas a estar agobiado muy pronto. A veces, adentrarte en este mundo es realmente abrumador, pero no lo será si vas paso a paso.

Como ves, soy muy defensora del foco para especializarte y también para diferenciarte. No obstante, este es solo mi punto de vista resultado de mi experiencia personal.

Decidir en qué orden hacer todo esto o si te especializarás o no, es algo que depende de tu situación y del trabajo previo que ya hayas hecho anteriormente.

  • En unos casos habrá gran claridad de ideas y la especialización y el foco será más fácil.
  • En otros, quizás será necesario trabajar más en profundidad y con más tiempo el autoconocimiento para saber qué quieres.

Si es tu caso, te invito a priorizar la práctica de ejercicios de autoconocimiento para avanzar haciéndote preguntas, escuchándote, escribiendo, redescubriendote, haciendo balance del pasado, etc.

Si te encuentras en una etapa en la que tienes claro que quieres lanzarte de cabeza a la asistencia virtual, aunque aún no sepas qué te gusta más, puedes avanzar y progresar mientras actúas.

 

C. ¿Puedo reinventarme como asistente virtual aunque sea emprendedor? ¿Puedo ser asistente aunque aún no controle el mundo digital?

Estas son dos preguntas claves que me hacen muy a menudo.

Habitualmente me encuentro con 2 tipos de perfiles de aspirantes a ser asistentes virtuales en mi escuela:

  1. Emprendedores digitales con proyectos propios en el pasado o actuales pero que quieren hacer una pausa para experimentar el trabajo dentro de un equipo.
  2. Trabajadores del viejo paradigma offline, hartos de oficinas o empresas que ya no les llenan y que quieren reciclarse en el mundo digital.

Ambos tienen sus ventajas y desventajas.

Si eres emprendedor digital tu alfabetización tecnológica y el manejo de las herramientas estará ya muy integrado. Si no es este tu caso, requerirás más tiempo y dedicación para ponerte al día en conceptos y recursos que un emprendedor digital ya maneja a la perfección.

Sin embargo, y en contra de lo que pudiera parecer, muchos knowmadas te van a “querer” más si eres del segundo grupo. La razón es muy sencilla:

Aquellos que tenemos dentro el gusanillo emprendedor, antes o después, querremos volver a desarrollar un proyecto propio.

Te tengo que ser sincera, en mi caso he tardado 2 años en volver a emprender un proyecto propio y fue realmente difícil luchar contra estos sentimientos.

Aunque la asistencia virtual me estaba dando aprendizajes enormes, estabilidad económica y la posibilidad de trabajar con gente muy interesante, algo dentro de mí me pedía a gritos volver a emprender.

Delegar, formar a una persona e integrarla en un equipo conlleva tiempo y energía.

Por ello, tiene mucha lógica que los knowmadas prioricen a esas personas cuyo perfil es más propicio para quedarse a medio y largo plazo en el proyecto, incluso cuando sus habilidades y conocimientos de lo digital no sean tantos como los del otro perfil.

No obstante, no puedo decirte que si eres un knowmada no te reinventes como asistente ya que en mi caso hacerlo durante dos años me ha permitido todo esto.

 

D. Ser asistente virtual me enseñó todo esto

En mi caso, ser asistente virtual me ha permitido:

  • Pasar de ser una persona desorganizada a alguien eficiente que cambió el estrés por el equilibrio.
  • Derribar mis creencias limitantes sobre el dinero aprendiendo a valorar mi tiempo y mi trabajo.
  • Dar el paso para legalizar mi situación convirtiéndome en autónoma.
  • Confiar por fin en mi misma y ganar una seguridad que antes no tenía pese a haberlo intentado.
  • Manejar con soltura multitud de herramientas.
  • Salir de mi zona de confort cada día, enfrentándome a muchos de mis miedos.
  • Comunicarme con asertividad, aprender a decir no por primera vez en mi vida sin sentirme mal.
  • Generar un pequeño colchón económico e ingresos estables cada mes, algo que con mi proyecto anterior no tenía.
  • Sentirme parte de algo, conocer a muchas personas, desvirtualizar y probar los beneficios del networking.
  • Romper multitud de etiquetas sobre mi misma y demostrarme que soy capaz de cosas que nunca hubiera creído.
  • Diseñar una nueva profesión a la que poder volver en otros momentos de mi vida en que lo necesite.
  • Aprender de todas las cosas que no hacía bien y que tengo en el apartado de errores.

La asistencia virtual me ha dado además la posibilidad de enseñar todo lo aprendido a otras personas, creando mi propia escuela de asistentes virtuales y dar un giro a mi carrera profesional.

Por ello, seas del perfil que sea, me parece una opción interesante.

Quedará en manos del cliente si prefiere un perfil de uno u otro tipo pero esta decisión, se la dejamos a ellos. 😉

 

E. Volviendo a la pregunta inicial, ¿es la asistencia virtual para mí?

Te diría que podría ser una opción perfecta si:

En el caso de emprendedores

  • Tienes un proyecto propio pero estás bloqueado, no avanzas y la falta de resultados te mantiene tan desmotivado que necesitas un cambio de tercio.
  • En este caso, trabajar en equipo puede devolverte esas ganas y suponer un nuevo e interesante reto profesional para ti.
  • Puedes incluso compaginarlo con tu propio proyecto; aunque en este caso, tendrás que buscar a un knowmada que busque a alguien para pocas horas (algo muy habitual la primera vez que se delega).

En el caso de trabajadores del mundo offline

  • Estás cansado de trabajos que no te llenan.
  • Te estás planteando ser freelance para ser dueño de tu tiempo.
  • Necesitas escucharte para reorientar tus objetivos profesionales y vitales.
  • Quieres unirte al nuevo paradigma laboral y empezar a trabajar con personas que comparten tu filosofía de vida.
  • Sientes que es el momento de diseñar una vida más plena y equilibrada, dejando atrás viejas creencias que te impiden confiar en ti.

Estos son posibles perfiles que yo te doy; pero al final, solo tú podrás tomar esa decisión.

 

 

¿Ahora te toca a ti?

En este post te he intentado volcar toda mi experiencia, sensaciones y reflexiones para que si la asistencia virtual es tu camino, te sea más fácil desarrollarte en este mundo.

Espero que te haya gustado y te haya sido útil para aclarar dudas.

No obstante, si te has quedado con alguna pregunta, es tu momento. ¡Ataca los comentarios!

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