Coaching

La trampa de la motivación: esperar a que las ganas aparezcan por arte de magia

Solemos decir que estamos desmotivados porque nos sentimos perdidos, inseguros y desconfiados en relación a nuestro objetivo, mientras esperamos que las ganas de continuar surjan como por arte de magia. Sin embargo, según Russ Harris estamos confundidos. Hablamos sobre la trampa de la motivación.


¿A quién no le gusta estar motivado? Disfrutar de ese impulso que nos empuja a continuar, a seguir adelante, que nos susurra que es posible conseguir nuestro sueño y que nos anima a seguir luchando porque nos encontramos inspirados es realmente fascinante.

Cuando estamos motivados parece que todo es posible o al menos todo aquello que esté relacionado con nuestro objetivo. Sin embargo, muchos son los que se caen en la trampa de la motivación cuando sus fuerzas flaquean y la desilusión y las dudas hacen acto de presencia o bien cuando desean conseguir algo, pero no saben por dónde empezar. Profundicemos.

«Antes que nada, la preparación es la llave del éxito».

-Alexander Graham Bell-



¿Qué es la motivación?

Según el médico y psicoterapeuta inglés Russ Harrisno tener motivación es imposible, ya que en cada acción que llevamos a cabo existe cierto grado de motivación subyacente. De alguna manera, cada comportamiento que ponemos en marcha es para conseguir algo.

Dar una charla, comer una magdalena, conducir, avisar de que nos encontramos enfermos, llamar por teléfono, sentarnos en el sofá, leer un libro o hablar de cualquier tema, en todas y cada una de las acciones anteriores hay un propósito, una intención, una motivación, aunque ni siquiera nos demos cuenta.

Entonces, ¿en qué consiste la motivación? Según Harris, en el deseo de hacer algo. Estar motivado no es sentir una magia poderosa que nos lleva a actuar repentinamente ni una inspiración divina que nos inunda, sino desear hacer algo. Así sin más.

Para comprenderlo mejor pongamos un ejemplo. Desde hace meses estamos escribiendo una novela, pero desde hace una semana notamos que nos encontramos desmotivados porque no tenemos tiempo y llegamos cansados del trabajo. Ya no escribimos, sino que pasamos ese tiempo viendo la tele, hablando o tumbados en el sofá.

En esta situación, nuestro deseo de ver la tele o tumbarnos en el sofá es mucho mayor que nuestro deseo de seguir escribiendo la novela. Está bien, lo primero que pensamos es que queremos escribir, pero no tenemos ganas ni tiempo, estamos agotados. Ahora bien, ¿cuál es el propósito de ver la tele o estar en el sofá? 

Quizás sea relajarnos, estar cómodos o calmados, o sea sentirnos bien a corto plazo porque evitamos la molestia de escribir. Lo que ocurre es que a largo plazo esto no nos ayuda a cumplir nuestro sueño.

¿No sería más bien que en lugar de no tener motivación, precisamente la motivación para evitar el malestar y hacer lo que queremos a largo plazo se impone a nuestra motivación de escribir, publicar un libro y compartir lo mejor de ti mismo con los demás?

Por lo tanto, cuando decimos que no estamos motivados, lo que realmente queremos decir es que deseamos hacer algo que es importante para nosotros, pero no estamos dispuestos a ponernos en marcha si no estamos felices, seguros, confiados y llenos de energía. Así, mientras nos encontremos cansados, inseguros, desconfiados o perezosos difícilmente nos pondremos a ello…

«No te quedes sentado esperando que lleguen las cosas a ti. Lucha por lo que quieres, hazte responsable de ti mismo».

-Michel Tanus-

El vacío de motivación

Si entendemos la motivación como un sentimiento es muy probable que nos quedemos atascados. Así, si nos sentimos bien, positivos y animados diremos que estamos motivados, pero si estos sentimientos se apagan o desaparecen diremos que estamos desmotivados. Ahora bien, ¿por qué?

Muy sencillo. La motivación como un sentimiento nos lleva a caer en la trampa de pretender experimentar los sentimientos adecuados antes de iniciar cualquier acción, por lo tanto nos quedamos estancados esperando. Esto es la trampa de la motivación. La cuestión es: ¿de verdad pensamos que la motivación aparecerá por arte de magia?

Ahora bien, si reconocemos a la motivación como un deseo más que como un sentimiento todo será diferente, pues es posible cambiar nuestro comportamiento. De esta manera, podemos valorar los diferentes deseos que tenemos y reconocer qué es lo que motiva cada una de nuestras decisiones. Además, podremos diferenciar entre los deseos que van encaminados a evitar el malestar y aquellos que están de acuerdo con nuestros valores.

De nosotros depende si queremos una vida regida por la evitación o una vida regida por nuestros valores. Eso sí, no podemos olvidar que uno de nuestros instintos más básicos es el deseo de evitar el malestar, por lo que no es posible eliminar esta tendencia, pero sí decidir actuar según nuestros valores en su lugar. Por lo que no es que tengamos que estar motivados, sino más bien comprometidos con lo que queremos.

Así, según Russ Harris, la acción comprometida es lo primero; sentirse motivado viene después. Es decir, primero las acciones y luego los sentimientos. Es mucho más enriquecedor y satisfactorio actuar de acuerdo a nuestros valores y aún más todavía si además aparecen los sentimientos que deseamos después, aunque esto último no tiene porqué ocurrir siempre, ya que en cuestiones de sentimientos no hay garantías.

Los argumentos de nuestra mente

A la trampa de la motivación hay que sumarle todos esos mensajes que los medios de comunicación, ciertos libros y personas nos lanzan constantemente sobre cuáles son las estrategias necesarias para estar motivados. A menudo, suelen señalar dos principalmente: la disciplina y la fuerza de voluntad.

Lo que ocurre es que si nos creemos esto, volveremos a caer en la trampa de la motivación.

  • En primer lugar, nos encaminaremos en la búsqueda de esa fórmula mágica que nos haga sentir motivados, en lugar de comprometernos con la acción.
  • Y en segundo lugar, cuando no la encontremos, tomaremos la decisión de dejar de hacer lo que nos importa porque la disciplina o la fuerza de voluntad que tenemos no es suficiente.

Ahora bien, si reflexionamos sobre ello, nos daremos cuenta de que tanto la disciplina como la fuerza de voluntad son otros modos de llamar al compromiso de acuerdo a una serie de valores, así como a hacer lo que sea necesario para conseguir lo que queremos, aunque en determinados momentos no nos apetezca hacerlo.

Tan solo hay que desechar la creencia de que las ganas vendrán por arte de magia y comenzar a cultivar esa actitud comprometida con nuestro objetivo. Porque no lo olvidemos, primero hay que obrar de forma coherente con nuestros valores, independientemente de cómo nos sintamos. Y una vez establecido este hábito, el sentimiento de disciplina o fuerza de voluntad aparecerá.

Por lo tanto, es momento de abandonar la sala de espera de la motivación y dar el paso para comprometernos con nuestro objetivo de acuerdo a nuestro sistema de valores. Solo así, aparecerán esas ganas que tanto deseamos y que de alguna manera nos impulsan a conseguir nuestros sueños.

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas

Ser Productiva

5 maneras de levantarse antes y tener mañanas productivas

La calma que viene con cada mañana nos da la fuerza necesaria para seguir con nuestra ajetreada vida. La mañana determina cómo aprovecharemos el resto del día. La vida nos presenta una nueva tarea cada día. Empezamos un nuevo camino o continuamos donde nos detuvimos el día anterior. Las personas exitosas de nuestro alrededor suelen atribuir su éxito a la productividad de las primeras horas de la mañana.

No hay dos personas con los mismos patrones de sueño. Hay días en los que te quedarías todo el día en la cama. Hay días en los que te querrías levantar y ponerte a trabajar pero tu cuerpo no te obedece. Que te de pereza salir de la cama no es algo de lo que preocuparse. Lo que importa es cómo superas esa pereza. Estas son las maneras de levantarte antes y tener mañanas productivas.

1. Crea rutinas matutinas personales

No subestimes el poder de tener una rutina matutina. Cuando siempre te levantas a la misma hora, tu cuerpo se acostumbra. Es probable incluso que te levantes a la misma hora todos los días sin poner el despertador.

No puedes tener una rutina si no eres consistente. Y ser consistente requiere de fuerza de voluntad. Esto es por lo que la experta en productividad Claire Diaz Ortiz, recomienda rutinas matutinas para potenciar tu productividad diaria.

Cuando tienes una rutina matutina, estás bien preparado para el día. Esta rutina te ayuda a centrarte en cosas que te interesan. Además, tu rutina es una gran fuente de motivación diaria.

2. Vete a dormir pronto

Necesitas horas de sueño suficientes para ser productivo por la mañana. Esto puede ser efectivo cuando entiendes tus ciclos de sueño. Antes de tener una rutina matutina fija, puedes fijar una alarma que te ayude con tu hora de irte a dormir y tu hora de salir de la cama.

Tu mañana depende de lo que hayas descansado por la noche. Cuando no has descansado bien por la noche, te será muy complicado ser productivo. Dormir mal o poco resulta en poca energía y dificultad para concentrarnos, además de poca motivación y cansancio.



3. Prepara tu mañana el día anterior

Una de las claves para tener una mañana productiva es la organización y la planificación. Todos los amaneceres son distintos, y no hay dos que se parezcan. No puedes enfrentarte a tu mañana sin tener un plan.

Las mañanas deberían ir como tu quieres que vayan. Si la mañana no va como la planeaste por culpa de alguna emergencia, intenta desviarte lo menos posible de tu plan. Empezar el día con una lista de tareas y objetivos prioritarios te ayudará a ser productivo y a mejorar tu toma de decisiones.

Toma decisiones como qué ropa vas a llevar, qué vas a comer y qué vas a necesitar para el día siguiente. Haciendo eso, no te frustrarás. Buscar algo tan simple como los zapatos que te vas a poner puede descuadrarte la mañana completamente. Eso es lo que puedes hacer cuando te preparas la lista de to-do’s cada mañana.

4. Ten una rutina de ejercicio por las mañanas

Cuando tienes una rutina de ejercicio matutino, tienes algo que esperar. Una rutina de ejercicio temprano mejora el metabolismo. Un buen metabolismo te ayuda a ser más productivo. Puede que sea complicado despertarse y poner el cuerpo a trabajar. Pero una vez empieces a hacer ese ejercicio matutino, tu cuerpo se acostumbra y se prepara para el trabajo diario. Una rutina de ejercicio regular te ayuda además a cultivar el ser consistente.

La productividad matinal necesita de energía mental y física. El ejercicio que hagas por la mañana te ayudará a construir la capacidad mental y física que te dará sustento durante el día. Los estudios demuestran que hacer ejercicio por la mañana es mejor que tomar café. Ejercitarte por la mañana antes de hacer nada de trabajo puede mejorar tu productividad y mejorar tu estado de ánimo y actitud hacia el trabajo.

5. Mantén la misma rutina los fines de semana

Somos propensos a levantarnos más tarde los fines de semana porque son nuestros días libres. Si no mantienes la rutina de la semana en el fin de semana lo más normal es que se altere tu rutina matutina. Una vez hay una alteración, te afectará durante varios días. Deberías intentar mantener tu hora de despertarte independientemente del día de la semana.

Aunque tengas menos cosas que hacer durante el fin de semana, deberías crear un horario flexible. Mantener ese horario te ayudará a ser productivo la semana entera. No quieres tener mañanas productivas los días de diario y mañanas improductivas los fines de semana. Los fines de semana deberían ser también productivos y estar llenos de diversión.

Conclusión

“Buenos días” es la manera perfecta para saludarse pero puedes tener una mala mañana si no te levantas pronto y empiezas a ser productivo. Una mala mañana acaba siendo un mal día. El equilibrio es fundamental para tener una mañana productiva. Para tenerla, debes ser resuelto, tener fuerza de voluntad y tomar decisiones deliberadas. Empieza y se consistente. Verás los resultados deseados.

AUTOR: Sandra Dufrene

Telesecretarias

16 Servicios VPN gratuitos para saltar bloqueos en internet

¿Qué es un VPN?

VPN significa Virtual Private Network (Red Privada Virtual), y es una tecnología de redes que puede crear una conexión de red segura sobre una red pública, tal como el Internet. Esta tecnología permite al computador anfitrión enviar y recibir datos a través de redes públicas o compartidas como si fuese parte de la red privada con todas las funcionalidades, seguridad y políticas de administración de la red privada. Continue Reading

Ser Productiva

Tu salud y la productividad sin estrés: Top 5 cosas que debes saber

Todos somos diferentes y tenemos diferentes hábitos. Aunque para algunas personas es más fácil saber qué les motiva y les mantiene concentrados, otras muchas no encuentran tan fácil ser productivos si están estresados. Todos hemos vivido el estar tumbados en nuestra cama despiertos en mitad de la noche pensando en tu trabajo y en cómo no hiciste todo lo que te prometiste a ti mismo que harías. Sin embargo, estar estresado constantemente por el trabajo puede tener graves consecuencias para tu salud, tanto física como mental. Algunos de los síntomas físicos incluyen dolores de cabeza, tensión muscular, palpitaciones cardíacas, problemas para dormir, problemas gastrointestinales, problemas de presión arterial y muchos más. Psicológicamente, puedes sentir depresión, ansiedad, pesimismo, irritabilidad, agresividad, aislamiento y mucho más.

Aunque hay muchas causas del estrés directamente relacionadas con el trabajo, algunas de las más notables pueden estar causadas por la organización personal. Si estás seguro de que te gusta tu trabajo y de que eres bueno en ello, puede que lo único que te falte sean algunas habilidades y hábitos de organización que aumenten tu productividad y no dejen espacio para el estrés.

1. Eliminar el desorden ayuda

A veces es cierto que cuanto más desordenado está tu espacio de trabajo, más desordenada tienes la mente. Esto pasa porque necesitas tener la menor cantidad de distracciones posible y centrarte en la tarea que estás haciendo. No obstante, también tienes que tener fácil acceso a aquello que vas a necesitar mientras estés realizando la tarea, porque te puedes distraer buscando en medio de todo el desorden lo que necesitas en concreto. Por esta razón, te conviene crear un ambiente limpio y manejable. Algunos consejos relacionados con esto son: limpiar tu bandeja de entrada, o separarla en carpetas que se distingan claramente, y hacer un esfuerzo para tirar todo lo que no necesitas.

2. Planificar, planificar y planificar

Si quieres pasar la jornada laboral sin estrés, lo mejor que puedes hacer es organizarte de antemano. Una vez que sepas qué debes hacer al día siguiente, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y qué resultados esperar, la mayoría del estrés desaparecerá. Lo primero que puedes hacer es asignar tiempos a tus tareas. Simplemente calcula cuánto tiempo te llevará hacer algo y luego trata de ceñirte a él. Asegúrate de añadir algunas pausas entre tus tareas, porque no se puede estar concentrado todo el tiempo. Aún mejor, haz pequeños descansos como recompensa cada vez que termines una tarea difícil. De esta manera, tendrás algo que anhelar.

3. A veces decir “no” es crucial

Todos lo hemos vivido, tenemos muchas cosas que hacer y entonces alguien nos pide que hagamos alguna más. Sentimos que no debemos decir que no, especialmente si la petición viene de personas con más cargo que nosotros a nivel laboral. Sin embargo, es mucho mejor ser honesto y decir no a una determinada petición, que hacer un mal trabajo tanto en la nueva petición como en nuestras propias tareas. En la mayoría de los ambientes de trabajo saludables, los socios, jefes y compañeros de trabajo entenderán que estés desbordado. Saber cómo desintoxicarte de las tareas que no puedes terminar puede ser la diferencia entre un día de trabajo productivo sin estrés, y todo lo contrario.

4. Relajarse cuando no estás en el trabajo es una necesidad.

Hay días en los que no se puede terminar lo que se ha planeado, aunque esté muy bien planeado. Hay varias razones por las que pasa. Un simple dolor de cabeza puede hacer que las cosas no funcionen tan bien. Y no pasa nada. No intentes terminar todo a cualquier precio. Trata de no llevarte el trabajo a casa, no es bueno para tu salud mental. Cuando estés en casa, usa el tiempo para relajarte y recuperarte de los momentos difíciles en la oficina. Trata de no pensar demasiado en lo atrasado que estás y limita las veces que revisas tu correo electrónico.

5. Usa la metología GTD

El método GTD o Getting Things Done es un método que no es como ningún otro método de gestión existente. La mayoría de los métodos de gestión se centran en el tiempo, fomentando el uso de sistemas basados en el calendario o la priorización de tareas. El método GTD predica que nuestra productividad es proporcional a nuestra capacidad de relajarnos. Cuando estás relajado es cuando tienes el control final de la situación. Sin duda, es importante llegar a tiempo y hacerlo bien, pero lo importante es estar en un estado de relajación. El mismo principio se aplica a las artes marciales y a muchos otros campos de la vida.

AUTOR: Mary Walton

Coaching

El síndrome del explorador

Hace unos meses me contactaron de la revista cultural Yorokobu para hacer un reportaje sobre el síndrome del explorador y la adición a la curiosidad. La periodista, Mar Abad, hizo un gran trabajo recopilando las características que definen a estos profesionales que parecen “incapaces de dejar de aprender” y también reflexionamos juntas sobre el embudo creativo y cómo estos profesionales serán indispensables en el futuro. Continue Reading