Ser Productiva

Rompe estos 8 hábitos para aumentar tu productividad

La productividad, en términos sencillos, se mide como la relación entre la producción y la unidad de inversión. Define la eficacia del esfuerzo realizado para completar una tarea o alcanzar un objetivo predefinido. Todo el mundo aspira a ser altamente productivo, pero no todo el mundo lo consigue.

¿Alguna vez has sentido como si estuvieras constantemente compitiendo en una carrera contrarreloj? ¿Como si las veinticuatro horas del día nunca fueran suficientes para lograr lo que deseas? Si la respuesta es sí, tal vez sea el momento de volver a revisar tu rutina diaria. Por muy dramático que esto pueda parecer, te sorprenderá saber que unos pequeños cambios en tu rutina diaria podrían dar a tu productividad el impulso que necesita. Antes de llegar al “cómo” de las cosas, es de suma importancia que te des cuenta de los malos hábitos de los que debes deshacerte para ser más productivo. A continuación se presenta una lista simplificada de los mismos.

1. Correr por las mañanas

La mayoría de nosotros tenemos una rutina matutina que consiste en correr de un lado a otro, en un intento de llegar a tiempo al trabajo. Nos acostumbramos tanto a las prisas por la mañana que se convierten en un hábito. Sin embargo, a menudo tendemos a descuidar las consecuencias negativas que este mal hábito trae consigo. Alimentar tus células craneales con adrenalina tan pronto como se activan cada mañana podría ser un problema catastrófico. Si no le das suficiente tiempo a tu cerebro para reiniciar y prepararte para el día que viene, esto podría perjudicar tu productividad.

En lugar de empezar cada día con un frenesí, trata de despertarte un poco antes de la hora habitual. Date tiempo para meditar antes de quedar atrapado en el ajetreo del día inminente. La meditación actúa como catalizador de la productividad. Además, no importa lo tarde que sea, nunca te saltes el desayuno. Un estudio realizado por Harvard Business Review revela que no es posible concentrarse con el estómago vacío por la falta de glucosa necesaria para generar energía.

2. Quedarte pegado al móvil antes de irte a dormir

Todos somos culpables de mirar el móvil para enterarnos de la última actualización en el mundo justo antes de cerrar los ojos. Pero no nos damos cuenta de que este ritual antes de dormir no es solo dañino para nuestra productividad, sino que altera nuestros patrones de sueño. Las ondas de corto alcance que emite la pantalla de nuestro teléfono tienen un gran impacto en la calidad del sueño y en nuestro estado de ánimo.

La luz azul que transmite nuestro móvil o nuestro ordenador impide la segregación de melatonina, la hormona que produce el sueño. La luz matutina tiene grandes cantidades de luz azul y cuando nos exponemos a ella nos activamos y nos ponemos alerta. Por la tarde, nuestro cerebro se vuelve extremadamente sensible a este tipo de luz. Es entonces cuando debes apagar todos tus dispositivos, evitar cualquier exposición a la luz azul y prepararte para un buen descanso nocturno.

3. Leer los emails según van llegando

Los correos electrónicos pueden ser una fuente constante de interrupción y la gente productiva lo entiende. Aprovechan al máximo las funciones que les ayudan a priorizar los correos electrónicos de grupos específicos de personas o proveedores. Todos los demás correos son atendidos cuando se toman un descanso de la tarea en la que están trabajando o una vez que la tarea en cuestión ha sido completada.

4. Dejar las peores tareas para el final

Es muy tentador comenzar con la tarea más fácil primero y terminar con ella rápidamente. Nos da una sensación de logro, ¿no? Pero no nos damos cuenta de que al abordar sólo las cosas fáciles, tendemos a seguir empujando las tareas difíciles cada vez más abajo en nuestra lista de tareas pendientes. Resultado: siguen apilándose y terminan causando estrés. Al contrario, es esta difícil tarea la que debemos abordar en primer lugar.

Un estudio revela que nuestra fuerza de voluntad disminuye constantemente a medida que avanza el día y, por lo tanto, estamos mejor preparados para manejar las tareas más desafiantes al comienzo del día. Hacerlo nos ayuda a enfocarnos mejor y también a mantener las distracciones a raya. La mejor manera de hacerlo es crear una lista de cosas por hacer para el día, priorizando las tareas que requieren más tiempo y son más difíciles.



5. Solo oír y NO ESCUCHAR

Una consecuencia obvia y desafortunada de estar incesantemente distraídos es prestar atención “a medias”. Lo peor es que la mayoría de nosotros pensamos que eso está bien. Porque en nuestras cabezas, si alguien más está hablando y nosotros no, estamos escuchando. La verdad es que estamos escuchando, pero sobre todo escuchando la voz en nuestras propias cabezas. No ser un oyente atento puede costarte no sólo las relaciones, sino también el tiempo que te llevará volver a escuchar y entender la información que antes dejaste escapar. También se sabe que los buenos oyentes tienen una inteligencia emocional superior.

6. Atender a todas las reuniones a las que se te invita

Una encuesta revela que el empleado medio pierde 31 horas al mes en ir a las reuniones. Con frecuencia ocurre que cuando estás en la zona, completamente absorto en terminar tu trabajo con una concentración máxima, se te convoca a una reunión. Una llamada innecesaria que interrumpe la fluidez. En ese caso, aprende a decir que no. Atiende sólo a aquellas reuniones que agreguen valor a tus habilidades o conocimientos.

7. Mirar el móvil todo el rato

Si tienes un ataque de pánico cuando te das cuenta de que tu teléfono no está, ya sea en la oficina, en una reunión o incluso en el baño, no estás solo. Hay muchos otros como tú que dejan que su productividad sufra a manos de la adicción a los teléfonos móviles. ¿Sabías que mientras que la notificación de una llamada o mensaje te distrae sólo por un momento, el no atender la llamada o mensaje puede hacerte sentir inquieto por un periodo de tiempo mucho más largo? Solución: Intenta mantener tu teléfono a un lado mientras trabajas. O usa aplicaciones que te ayuden a concentrarte.

8. Buscar la perfección en todo lo que haces

Es bueno ser perfeccionista y tratar de dar lo mejor de uno mismo en todo lo posible. Sin embargo, a veces, esto es un gran obstáculo a la hora de alcanzar la productividad de la que eres capaz. Recuerda, a veces, está bien cometer errores y aprender de ellos. Pasar mucho más tiempo del que requiere una tarea obstaculizará tu productividad e impedirá que pases a otras tareas. Elige trabajar de forma inteligente.

En pocas palabras, ser más productivo, aunque deseable, no es fácil de conseguir. Sin embargo, si realmente pones tu mente en ello y haces un intento serio de deshacerte de los 8 hábitos mencionados anteriormente, ciertamente deberías ser capaz de presenciar una mejora significativa en tu habilidad para concentrarte. ¡Pruébalo tú mismo!

Bella Williams

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